7 abr 2011
Despertar por una alarma insufrible, mirar al techo con la misma mirada borrosa de siempre, desperezarme, cerrar los ojos y contar hasta tres, levantarme vestirme he ir hacia el baño, tomar un rápido pero contundente desayuno y salir rodando en bici hasta la escuela, respirar profundamente, sufrir horas de clases aburridas, o no!, salir corriendo como alma que lleva el diablo cuesta arriba pedaleando sin parar, sentir el calor de verano en primavera, sentir la alergia primaveral en primavera, tirar los zapatos al aire en tu cuarto y dejarlos caer donde sea, andar descalza por casa desafiando la mirada de un padre y una madre, comer en posición antinatural, embobarse con el ordenador y volverse a poner esas zapatillas caídas a su antojo, volver a rodar cuesta abajo a toda velocidad con el aire y los piscos y el polen acariciándote la cara, subir al telar y mientras subes, sentir el calor de los focos que se acumula en lo mas alto de la mas alta torre, intercom conectado, radio patio en acción y maquinaria subiendo y bajando varas, paseito hasta el gran teatro, visionado de ensayo general, tensiones, discusiones, salida y paseo a casa... carrera por el vial, gran capitan, reyes catolicos... con ganas de soltar tensiones, ducha magnifica, sueño y otra vez a la cama en la que mañana un despertador insufrible me hará despertar con esa mirada borrosa mientras me desperezo, cierro los ojos y cuento hasta tres.
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