Azul como el cielo,
con toques de desgaste por el paso del tiempo,
las plantas oscurecen y refrescan el lugar, mientras, los rayos del sol intentan atravesar a través de los huecos que dejan las palmas del techo, rozando levemente la piel de tu rostro.
El aire, junto con el vaivén de un trozo de tela sujeto a dos hierros, te hace entrar en un profundo sueño, donde desde tus parpados cerrados ves los colores del tiempo.

y de fondo sonando http://open.spotify.com/track/1HGtVVBbN6cufn5RzmcLNZ
ResponderEliminarQue acertada! viene perfecta para la historia.
ResponderEliminartambien un dibujito...cada vez es mas sinestesica esta nota
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