26 oct 2011

El frío ha vuelto de la forma mas inesperada sin aviso pero sin traición, despertando todos aquellos sentimientos escondidos dentro de un cajón, y ahora, desde la lejanía, borro todos los recuerdos que me llegan de ti, los aparto, los escondo, los odio, los amo, los rompo y los tiro con cada bocanada de aire, con cada paso firme, con cada decisión, y consigo... en la mayor medida, que vuelen junto al viento para que este se los lleve lejos de aquí. Quizás, con el tiempo, lleguen hasta ti, despertando tus sentimientos, estremeciendo el bello de tu piel, y solo y tan solo en ese momento tu te habrás ido y yo, pobre de mi... volveré a vivir.

25 oct 2011

He visto el video de presentación de los alumnos de la escuela de Perugia y me he emocionado... vale.. tengo que redactar la memoria!!!

17 oct 2011

Siempre ganan los malos... tendremos que unirnos para ganar los buenos y hacer justicia.
Convirtámonos en superherores espontáneos y vaciemos esta ciudad de malvados indeseables.

13 oct 2011

    Camino confundida entre la gente, miro al cielo y anochece, mi música no   deja escuchar que pasa a mi alrededor y entonces camino sorteando a la gente con las manos dentro de los bolsillos de mi vestido gris, sería perfecto para recrear este ambiente unas botas negras y una fina lluvia... pero para mi desgracia en mis recuerdos y en la vida real, de invierno tan solo llevo mi vestido gris acompañado de mi música gris. Llego a la parada catorce minutos antes de que salga el bus, ni uno más, ni uno menos, y sentada con las manos aun en los bolsillos miro a la acera de enfrente donde las farolas se empiezan a encender, al igual que aquel escaparate del banco o esa tienda de cosmética; una señora me habla preguntándome algo de no se que autobús, y entonces mi  mano sale del bolsillo y desconecta mi música de manera mecánica, volviendo a la realidad, ruidos de coches, personas que gritan y se insultan, y esa señora que mirándome desafiante ante mi total pasividad me pregunta de nuevo "niña ha pasado el trece"... han pasado exactamente seis minutos desde que llegue y aunque le juro y le perjuro que lleva un rato sin aparecer autobús alguno,  ella como  buena señora de costumbres se niega a creer tal cosa y por tanto se va, dejándome que vuelva a mi música y a evadirme de ese ruido infernal, esa jungla urbana. Sentada mirando al frente va pasando la gente, unos se van en el ocho, otros se quedan a esperar al trece, la parada se llena y se vacía de gente impaciente, señoras mayores adorables, niños, más señoras, más mujeres... el trece aparece a su hora y entonces empieza el espectáculo de señoras corriendo con bastón en busca de un asiento en el que sentarse, malas miradas, personas que se cuelan, gestos de satisfacción y miradas de rabia cuando tu decides quedarte de pie y no participar en ese baile, parada tras parada todo sucede igual de manera mecánica. Llega el turno de bajarte de esa jerarquía ambulante y volver a caminar sorteando a la gente con tu música gris, en una noche gris con tonos de farolas anaranjadas.
reflexionando en sueños... y por la mañana... está claro el dolor de cabeza que tengo.