5 ago 2012

Barcelona

La sensación de adentrarte en una calle totalmente desconocida y ver tienditas llenas de colores, la librería de segunda mano, el vestido color verde, aquel del mapa de metro de Barcelona, la frutería del barrio, el turco, la vinoteca, la pastelería con dulces franceses. Tan solo 300 metros de recorrido llenos de nuevos aromas, ciudadanos del mundo paseando por las calles, batidos naturales de fresa y banana.

Luz, color y humedad por todos los rincones, arte, grafitis y viejos roqueros, bares y mas bares de todas las nacionalidades, y en la calle de las tapas, el italiano, el libanes, un moro y otro típico catalán, al fondo, casi al final de la calle, el mercado de abastos, con sus huevos de avestruz y su japones para llevar.

Barcelona, donde cada edifico es arte, donde cada calle huele a mar.

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