8 ago 2010

Como estrellarse con una bici.

El día que mi padre me enseño a montar en bici lo recuerdo como si fuese ayer, yo tenia mi flamante bicicleta roja, la bici mas bonita del mundo, con sus patines puestos de ruedas blancas, después de unas cuantas vueltas con los patines puestos decidimos pasar a la fase dos, quitarle los patines a la bici!!!

Dando vueltas en circulo me desvié y termine de cabeza en un agujero de tres metros mínimo de profundidad (que pensándolo fríamente seguro que eran menos metros, de pequeño uno todo lo magnifica), la bici quedo engancha en el agujero y yo enganchada a la bici mediante los pedales yo ya veía la muerte allí mismo, pero mi padre me saco cual gancho de feria, el premio era yo sin un rasguño.

Desde ese día seguí dando vueltas en ese mismo espacio hasta que aprendí a bajar la cuesta contigua, y luego la otra y porfín me daba mis paseos por la urbanización sola, o acompañada pero sin los patines y sin terminar tirada en cualquier agujero cercano a la carretera, digamos que aprendí a ser prudente, la siguiente caída fue por culpa de la lluvia y mi tobillo sufrió las consecuencias, mi pobre tobillo escayolado al final del verano... que rabia no poder bañarse en la piscina, 15 interminables dias sin muletas saltando a la pata coja, era la reina de la rayuela.

Terminaron las vacaciones en el campo para siempre, y por tanto el utilizar una bici durante mucho tiempo, hasta que este año he decidido retomar su uso, que mejor que pasear por Córdoba en verano con tu bici cual chico de verano azul, apartando gente del carril bici, parándote en cualquier acera ante la mala mirada de las personas, sorteando gente, subiendo cuestas, y bajándolas a gran velocidad, compitiendo con autobuses para que no te intimiden, comiéndote bordillos y estamparte contra el suelo.

Lo peor la caida la de ayer, que aunque no me lastime un tobillo como antaño, termine desparramada por un paso de cebra delante de un autobus, con la gente totalmente ajena a todo, reliada en la bici sin poder desprenderme de ella, intentando que dejase de hacer el pino y quitarmela de encima... casi la mato a patadas.  Conclusión, una niña estrellada por el suelo, un codo ensangrentado, una rodilla con rasguños, una pierna muy inflamada y una cabezona enfadada intentado darle la vuelta al manillar y arreglando una cestita pesada.

Y todo sin saber exactamente como termine allí tirada ante la mirada impasible de unas cuantas personas.

Cual sera la proxima?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario