2 sept 2011


ALGO QUE ESCRIBÍ UN ONCE DE FEBRERO. 

11.febrero.2010
Hoy cuento mi vida, otra vez… como a tantos….

Mi memoria se amplía día tras día, no puedo recordar cosas que pasaron a corto plazo pero siempre guardo en mi memoria momentos, días, colores, vestuario…situaciones….sentimientos y casi olores.

Siempre recordare esa sensación mareante al caer por unas escaleras con un triciclo, eterna caída, segundos en la realidad.
Recuerdo donde me sentaba en preescolar, la segunda fila empezando por el final en el lado derecho de la clase, junto a la puerta, siempre lo recuerdo porque el dia que pintábamos con temperas nuestras manos en papel, lo dejábamos a secar al final de la clase y yo siempre estaba cerca de todas esas pinturas.
Tambien recuerdo cuando Sara chamber se subió cerca de la ventana en una mesa e intentaba regalar un pañuelo, mari paz y Cecilia estaban cerca y yo miraba impasible.
En un lateral de la clase estaban todos los cajones de plastilina, toda mezclada con palillos, papel de aluminio… recuerdo esas mesas trapezoidales y a la señorita Ana María.

Cuando pase a primero de EGB yo me sentaba en la primera fila de la clase, en frente del cajón de libros nuestra particular biblioteca, igualmente en el lado derecho de clase y junto a la puerta, la clase era de un tamaño pequeño, Doña luisa en manualidades nos enseñaba como pintar en corcho blanco y siempre aparecía con un remedio casero para pegar los trozos rotos, siempre mi habilidad fue el dibujo pero nunca me dejaron pintar ninguno de los corchos.
Un día tuvimos que llevar la receta del mousse de limón que aparecía en el libro de lengua, todos felices con nuestro tarrito de color amarillo.
Los días de fiesta eran lo mejor, sobre todo el dia de Andalucía donde en el recreo nos daban un mollete de pan con aceite y azúcar, cantábamos, hacíamos la bandera, y nos vestíamos de gitana.
Y el final de curso donde toda el mundo llevaba comida a clase, juntábamos las mesas poníamos papel de mantel y comíamos sin parar.

En 3 y 4 de EGB doña conchita nos ponía a coser en arpilleras durante la hora de plastica y todos nos teníamos que quedar por parejas durante una semana a quitarle el polvo a las plantas, aquí es donde empezaban nuestras responsabilidades.
Recuerdo que en estos años me apunte a clases de costura, me hice una falda gris, aprendi, crochet, y lidia (la que se quedo embarazada con tan solo 15 años), se clavo un alfiler que estaba enganchado en mi costurero.
También tengo guardado en mi mente a aquel muchacho mayor, (de séptimo…como 1 de la eso) que me dejaba sentarme a su lado en los recreos mientras estudiaba y me daba folios para dibujar. Adoraba a ese muchacho.
No me gustaba jugar al pilla pilla, ni a marro, ni siquiera al escondite, pero adoraba jugar a la goma y a la comba, a los sellos, cambiar hojas de cartas y esconderme entre el hueco que dejaba la escalera del patio y la caseta del butano.
En cuarto de EGB me sentaba al lado de José Ángel igualmente en la primera fila del lado derecho de la clase junto a la puerta, recuerdo que se año durante unas obras que se realizaron en la escuela nos juntamos durante un tiempo dos cursos en mi clase, y que fue la primera vez que vi caer una pestaña a mi escritorio.
Ese año fue el año que hice de narradora en una obra de teatro de la escuela, me toco por sorteo elegir el primer papel y decidí que lo mejor era ser narradora, sin duda… asi que me vi delante de todo el colegio con mi vestido de cerezas hecho por mi madre y con folios en blanco narrando toda la obra de teatro y apoyando a los compañeros que se olvidaban de su papel, porque en aquella época la memoria era mi prodigio.
Me acuerdo de las clases de ballet cuando tenía siete años, mi bolsa de color roja que simulaba un bus londinense llena de maillot, medias y mis queridas zapatillas, recuerdo unos ojos desnudos, y unos padres cabreados así como un tormento que me dura hasta el día de hoy.
En quinto y sexto mi profesor era Don Miguel, el marido de Doña luisa, por fin nos cambian a las clases del otro pasillo del colegio, en estos cursos, paso de ser la niña medio sociable para convertirme en una marioneta para otros.
Gloria la profesora de religión nos da huchas del Domund, además de las casitas que fabricamos con papel para traer dinero al colegio y los saquitos que colocamos en un corcho cada vez que donamos algo para comida de tercer mundo.
En sexto don Santiago me tira un libro a la cara humillándome delante de todos, recuerdo que ese año nuestra aula estaba organizada con las mesas en “u” y rotábamos, empecé sentándome en medio del aula y termine de espaldas a la puerta justo en el sitio donde Don Santiago me tiro el libro, en sexto don Cayetano se subía a una escalera para contarnos una historia, y en el comedor revolvíamos los platos cuando había lentejas para no comerlas.
Primero de la eso fue mi infierno dentro del colegio, termine sentada al final de la clase porque ya nada me interesaba, yo había empezado a desarrollar antes que nadie, me volvi anti social ante los insultos constantes de mis compañeros… odiaba aquel lugar.
Recuerdo como pegaban a Ricardo, como insultaban a Isabel “mafalda le decían” y como llamaban constantemente a Sara Bermudez “Jirafa” , Sara chambert empezó a ser la líder de las niñas con su arsenal de seguidoras, los niños con las hormonas revolucionadas estaban a los pies de las niñas de la clase y todo se trasformo a peor.
Los nuevos no eran bien recibidos y los antiguos que no estaban a su nivel tampoco, yo por aquel entonces ya tenía pecho, la regla, unos dolores tremendos, gafas y cada vez estaba mas gorda por la ansiedad, para colmo yo tenía que heredar la ropa de mi hermano… terrible!!.
Por estos últimos años una barrera crece a mi alrededor y empiezo a ser ausente, lloro todos los días, todos esos mismos días quiero morir….Todo en la vida te sirve para algo.

Mis padres decidieron cambiarme de colegio y yo lloraba ante la idea de que mas niños me odiasen, yo no quería eso… pero el cambio fue lo mejor que me paso.
Me acuerdo de cuando entre por primera vez en el Carmen, ese pasillo eterno lleno de ventanales, mi clase era de las ultimas, don Eduardo me saludo y se fue un momento, Mari Carmen pegaba voces en clases y al preguntarle me llevo amablemente a un sitio vacio, Luque se presento bailando y Laura mi compañera de sitio llegaba tarde como siempre.
Ese día Ana Pilar, Sara y Nando me acogían en su grupo de tecnología y todo el mundo se conformaba con mi apariencia y sus comentarios se los guardaban o los compartían en secreto pero nunca jamás me increpaban por ello.
Segundo de la eso fue el comienzo de una nueva vida…..

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